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Mancuerna de cobre y gobierno

hace 5 horas
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El anuncio hace una semana del informe final de la mina de cobre creó más dudas que respuestas, un traje realizado a la medida que durará décadas, mientras el pueblo mira, el presidente sostiene el tiempo y su fino reloj como si la minera fuera la dueña de la llave de la casa.


Por Grisel Bethancourt | Archivos Abiertos


A Tres Patines le habría gustado este expediente. Una mina debe ponerse en marcha para cerrarla; el cierre necesita producir y la producción necesita otro acuerdo. Ante el juez de La Tremenda Corte, semejante explicación habría requerido varias aclaraciones. En Panamá, el tema de First Quantum Minerals requiere un nuevo marco jurídico. Imagino al personaje haciendo cuentas para explicarle al tribunal que cuanto más trabaje la mina, más cerca estaremos de verla descansar. El candado puede esperar.


El informe de la comisión interministerial ya está entregado. Los ministros Julio Moltó, Felipe Chapman y Juan Carlos Navarro recomiendan evaluar un acuerdo que permita financiar el cierre con actividad del sitio, lo llaman ordenado y advierten que tomará décadas. El documento no fija veinticinco o treinta años, pero la pregunta cabe: ¿vamos a pasar tres décadas cerrando? Un niño podría hacerse adulto mientras seguimos oyendo que la mina está de salida. Menuda despedida.


Navarro menciona los relaves, las aguas que tratar y los riesgos que vigilar. "Lo que está prohibido es NO HACER NADA", afirmó. La frase apura al país, aunque la urgencia parece detenerse ante el despacho presidencial. Los ministros reclaman actuar, la empresa se dispone a negociar y José Raúl Mulino conserva la decisión y el momento de anunciarla. Hasta el suspenso tiene dueño, mientras los ciudadanos seguimos esperando el próximo capítulo sin que se respete la gesta del 2023 contra la minería.


Moltó presenta la falta de decisión como un costo económico que afecta a los ciudadanos; Chapman insiste en proteger el presupuesto nacional. Entre pérdidas y gastos, la discusión va quedando encajonada a aceptar un acuerdo o asumir una cuenta enorme. Quiero saber cuánto corresponde pagar por sus obligaciones y cómo se le exigirá a la empresa. Porque aquí el argumento parece salido del personaje: para que cerrar no nos cueste, permitamos que el negocio siga trabajando.


First Quantum respondió dispuesta a negociar un marco jurídico justo, transparente, duradero y compatible con la Constitución. Su comunicado recoge la posibilidad de operar para financiar el cierre. La empresa entendió enseguida la oportunidad. Ahí veo la mancuerna con el Gobierno en donde uno propone evaluar el acuerdo y la otra ofrece sentarse a confeccionarlo. Todavía desconocemos las cláusulas, pero el cliente ya llegó a la sastrería y solicita un traje duradero.


Conviene vigilar quién toma las medidas. Si primero se escoge el negocio y después se buscan las reglas para acomodarlo, lo triste y desafortunado es que la Constitución termina tratada como tela elástica. Que no se nos olvide que la Corte declaró inconstitucional la Ley 406, que aprobaba el contrato minero. La comisión sostiene ahora que el fallo no resolvió el destino físico del sitio ni prohibió la actividad minera. Esa interpretación merece discusión pública, con la sentencia abierta sobre la mesa.


Hacer otro contrato sobre las ruinas jurídicas del anterior exige explicar qué se corrigió y quién podrá exigir que se cumpla. La sastrería puede ofrecer mejores costuras, pero el país tiene derecho a revisar el traje antes de pagarlo.


Mulino hizo suyos los seis criterios de la comisión,  anunció que revisará el informe con su gabinete y sus abogados, y que comunicará personalmente la decisión. El país queda esperando, sin fecha, solo recordar que el panameño no es de palo y el 17% de aceptación que tiene seguirá disminuyendo.


En 2014, Bob Woodward reunido con un centenar de periodistas en DC  nos instó a buscar la verdad. Lo decía desde la experiencia de un periodista que lleva un Watergate para toda la vida. Nos toca contrastar las palabras con los documentos, decirles que este trabalenguas de cerrar para ordenar es abrir nuevamente y seguir preguntando, aunque el poder prefiera administrar las respuestas. Entonces le preguntó a usted, dígame, señor Mulino, ¿para ponerle el candado a la mina primero hay que entregarle la llave a la empresa?


Código 43 surge de los dossieres abiertos a sindicalistas, ambientalistas, docentes, campesinos, indígenas, estudiantes y líderes gremiales a los cuales la Policía Nacional infiltró.

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