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Aubrey Baxter: El disparo no terminó esa tarde

hace 15 minutos
7 min de lectura


En la segunda entrega de CÓDIGO 43, Archivos Abiertos reconstruye, a partir de hechos y testimonios, la historia del ambientalista y fotógrafo Aubrey Baxter. Su caso reúne tres episodios vinculados con la actuación policial: la pérdida de la visión en un ojo, la impunidad que rodea la agresión y la infiltración contra el movimiento Ya es Ya por su lucha contra la minería y en defensa del ambiente.


Por: Grisel Bethancourt 


En octubre de 2023, miles de panameños salieron a defender el territorio frente a la minería a cielo abierto. La aprobación de la Ley 406, que renovó el contrato entre el Estado y Minera Panamá, filial de First Quantum Minerals, convirtió el rechazo a la mina de Donoso en una lucha nacional.


El colectivo ambiental Ya es Ya Panamá llevó esa defensa hasta uno de los símbolos de la soberanía panameña. Una caminata partió desde la antigua Escuela de Balboa hacia la Corte Suprema de Justicia, donde se instaló el Campamento Soberanía junto a diversas organizaciones que conforman  Panamá sin Minería. Aubrey Baxter (AB) recibió una antorcha encendida como símbolo de la llama eterna del monumento a los mártires del 9 de enero.


AB —La vigilia empezó con la idea de tomar toda esa energía transmitida por los mártires del ‘64. La antorcha representaba a una generación pasándole a otra generación la responsabilidad de defender la soberanía.


Desde los primeros días del campamento aparecieron dos personas,  un hombre y una mujer interesados en sumarse a la causa antiminera. Insistieron hasta entrar. La convocatoria estaba abierta y el movimiento había nacido de manera espontánea. Nadie sabía entonces que aquella cercanía abriría la puerta a una infiltración policial.


Foto: Cortesía, Aubrey Baxter documentando las marchas del movimiento social.
Foto: Cortesía, Aubrey Baxter documentando las marchas del movimiento social.

Fotoperiodista y defensor de las especies, Aubrey Baxter relaciona la protección ambiental y de los animales -su pasión- con el territorio donde conviven comunidades y otras formas de vida. 


AB —Yo vengo de proteger especies, de proteger los ecosistemas donde viven y los territorios donde convivimos con otras especies. Desde ahí entendí el daño de la minería. Había que lograr que la gente también lo entendiera.


La movilización creció de manera orgánica y unió a ambientalistas, estudiantes, docentes, campesinos y trabajadores. Ya es Ya Panamá, el colectivo que representa organizó marchas y participaron en la divulgación de información y en la respuesta a mensajes falsos que buscaban desacreditar las protestas pacíficas y enfrentar a la ciudadanía con el Suntracs.


AB —Había que responder de inmediato a las mentiras y a los comunicados falsos. Era un movimiento de la población. Había participación de muchos grupos y nosotros estábamos de acuerdo porque las razones eran las correctas.


Así explicó Baxter el  acercamiento con el movimiento obrero durante las protestas,  también modificó la percepción de quienes habían recibido durante años una imagen negativa de sus integrantes. 


AB —Para mí, el Suntracs es una organización a la que hay que apoyar y hablar de lo que ha sufrido. Es el mismo sufrimiento.


El 19 de octubre de 2023, Aubrey cubría una manifestación en los alrededores de la Asamblea Nacional y la plaza 5 de Mayo. Anochecer, casi las 6:30 de la tarde, la protesta había concluido, pero él permaneció observando y fotografiando el despliegue de los agentes. A unos cinco metros de distancia, un policía de Control de Multitudes disparó un proyectil con carga de gas pimienta que le provocó la pérdida de la visión en uno de sus ojos. ¡Perdí mi ojo, perdí mi ojo! quedó registrado en un impactante video.


AB —La manifestación había terminado una hora antes. Yo solamente estaba viendo qué hacían los policías cuando desarmaban la cerca.


Para Baxter no es fácil referirse a este episodio, que apagó para siempre parte de su visión.  No habla del tema de forma amplía, ahora tiene más reservas y durante 48 minutos de conversación supimos que se trata no de evadir el hecho, si no de la autoprotección luego de un estrés postraumático sufrido, al ser impactado por un disparo de perdigón.

Todavía parece no asimilarlo, aunque no pierde la sonrisa, posiblemente con más confianza se refiere de a poco de lo que ocurre en estos momentos contra los activistas ambientales. 


Foto Cortesía, Aubrey Baxter, al perder la visión.
Foto Cortesía, Aubrey Baxter, al perder la visión.

Al retomar la conversación, hablamos de lo que pasó tras su recuperación y que el país viera la desproporcionada agresión policial de las Unidades Antidisturbios. Baxter acudió a la Dirección de Responsabilidad Profesional de la Policía Nacional (DRP). Esperaba que la institución investigara la actuación de uno de sus agentes, pero archivaron su caso. Allí comenzó otro recorrido.


AB —La primera línea de revictimización fue poner la denuncia en la DRP. Ahí entiendes qué pasa con las personas que sufren una vulneración de sus derechos o una violación de la ley. Te das cuenta de que hay una manera de decidir qué se acepta, qué no se acepta y qué ocurre con las investigaciones.


No pasó nada. Hasta hoy existe un silencio cómplice en la Policía, sin identificar al responsable.


El proceso continuó en el Ministerio Público entre cambios de fiscales, demoras y gastos legales. La fiscal del caso fue trasladada cuando la investigación estaba en curso. Otra recibió el expediente, pero no mantuvo el mismo contacto con la víctima. El caso terminó archivado por lesiones personales.


AB —Todo lo relacionado con mi caso me produce bastante ansiedad.  Molestan muchas cosas, muchas tácticas que se usaron dentro de la investigación.


Aubrey no acostumbra a exponer esa experiencia abiertamente en sus redes. Prefiere compartir contenidos de personas a las que respeta y conversar sobre su caso en espacios más cercanos.


El caso para el Ministerio Público es como si no existiera, no tuvo la difusión como otros de alto perfil.


AB —Si hablo de mi caso, lo hago de persona a persona. En las plataformas entran las opiniones, los bots y muchas cosas que influyen en cómo manejo mis ansiedades. Por eso, de mi boca no siempre salen directamente estos temas hacia las redes.


Mientras su denuncia recorría las instituciones, un policía había conseguido entrar en los espacios de confianza de Ya es Ya. La investigación Agentes Descubiertos identificó al sargento primero José Urriola B. o como se hacía  llamar José Angel Bethancourt, según se descifra  una secuencia de fotografías, giras, conferencias, como uno de los agentes que penetraron organizaciones sociales y ambientales. La otra mujer que llegó al campamento desapareció. 


Aubrey no lo menciona por su nombre. Se refiere a él como  “esta persona”. Y describe lo que recuerda de José -el encubierto-.  La infiltración alcanzó un lugar donde podía hablar con personas que conocían su historia y entendían las razones de su activismo. 


AB —Hubo desconfianza desde el principio. Yo no hablo de mis cosas personales con cualquiera. Sí pudo tener acceso a reuniones y a información sobre cómo iba mi caso, a ciertas cosas que eran estratégicas. Preguntaba quién había sido la persona que me disparó y si se había identificado al responsable.


—Era el grupo donde me sentía en un lugar seguro. Podía conversar con personas que entendían de dónde venía y por qué documentaba. Esa es la parte que siento más invadida.


—Todo lo que escuchó, el nivel de seguridad que tenía ese espacio y las consecuencias que hemos tenido nos obligan a cambiar. Ahora tenemos que hablar de seguridad, incluso de seguridad cibernética. Somos más conscientes de que estamos siendo vulnerados de una forma muy agresiva.


Estamos siendo muy violentados.

La presencia del agente no sólo comprometió información de su caso. También alteró la confianza entre quienes sostenían una causa común. Después de descubrirlo a través de miembros de la Alianza Pueblo Unido, el colectivo tuvo que revisar sus conversaciones, sus medidas de seguridad y la forma de relacionarse con quienes buscaban acercarse.



Aubrey conecta la infiltración de Ya es Ya con el seguimiento a sindicalistas, estudiantes, docentes, campesinos, indígenas, estudiantes y otros defensores ambientales. En su relato, las causas no aparecen separadas. Todas terminan bajo una misma vigilancia.


AB —Es bien sensible lo que está pasando. Es preocupante porque las organizaciones sociales son un pilar. Se están cediendo derechos que fueron conseguidos después de muchas luchas. A veces no sabemos lo que tenemos hasta que comenzamos a perder esos espacios de libertad.


La Policía lo alcanzó primero durante una cobertura. Después, la búsqueda de justicia lo devolvió a una estructura policial que no identificó al agente responsable. La tercera vulneración ocurrió dentro de un espacio que consideraba seguro, su colectivo. Tampoco el Estado lo aceptó con una  discapacidad visual. Mientras era espiado junto a sus compañeros de lucha ambiental, sin tener ningún tipo de investigación.


AB —Aquí la justicia no es ciega. Aquí la justicia tiene ojos, y las dos miran.


El disparo no terminó aquella tarde del 19 de octubre. El Estado decidió vulnerar su situación actual sin resultados, con una investigación archivada y en la penetración de policías que se presentaron bajo el espionaje  como si fueran parte de la misma misión: defender el territorio y su ambiente.


Recientemente el ministro de Seguridad,  Frank Ábrego justificó la acción de infiltración policial debido a que los sindicalistas enfrentan un proceso, dijo que la mayoría de la directiva del Suntracs, bajo la investigación del caso Red Frogs. Archivos Abiertos envió a la Policía un cuestionario sobre la actuación del Departamento de Orden Público para el reportaje Agentes Descubiertos y a la fecha no ha sido respondido.


Aubrey Baxter sigue documentando la defensa de las especies y de los territorios donde habitan. Ha recorrido Donoso para contar cómo viven las comunidades campesinas las consecuencias de la minería a cielo abierto. También trabaja con equipos de periodismo audiovisual que acercan las voces de quienes se oponen a los embalses en Río Indio.


Los ambientalistas lograron que la concesión a la mina de Donoso fuera declarada inconstitucional. Pero las actuaciones del gobierno contrarias a derecho hacen que la lucha persista.


Después del disparo y de descubrir a un policía dentro de Ya es Ya, y otros detrás de ambientalistas creando dossieres, aún vuelve una pregunta: ¿por qué infiltraron a un colectivo dedicado a defender el ambiente? Aubrey reflexiona y nos dice:


AB —Soy un libro abierto.


Cientos de ambientalistas en América Latina sufren persecución estatal y privada. América Latina concentró el 85 % de los asesinatos de defensores del medio ambiente a nivel mundial durante el último año documentado. Lo encabezan Brasil, Colombia y Honduras. Las causas están ligadas a conflictos por la tierra y ríos, el extractivismo, la impunidad estatal, falta de protección y la contratación del crimen organizado, según el reciente informe de Global Witness.

Fotografía de portada y galería son Cortesía del entrevistado.

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