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Odebrecht: el periodismo tras la corrupción

  • Foto del escritor: Grisel Bethancourt
    Grisel Bethancourt
  • 21 ene
  • 3 Min. de lectura

El caso Odebrecht vuelve nuevamente a escena. Tras años en la palestra pública y al menos seis aplazamientos, el proceso judicial se reactiva con una etapa clave: la práctica de pruebas sustentadas en investigaciones realizadas en varios países. Se trata de un expediente que acumula más de diez años de indagaciones y que ha marcado un antes y un después en la forma de hacer periodismo de investigación en la región.


Durante esta década, los periodistas han debido adaptarse a nuevos desafíos: el uso intensivo de herramientas tecnológicas, la transmisión pública de audiencias, el seguimiento en tiempo real y la verificación constante de información que cruza fronteras.

Odebrecht no es un caso local, es una red transnacional de corrupción que expuso las debilidades institucionales de múltiples Estados.


Es importante recordar que en 2017 se realizaron las audiencias de homologación de las delaciones premiadas de altos directivos de Odebrecht en Brasil. En esos testimonios se confirmó el pago de sobornos por más de 700 millones de dólares y se detalló el movimiento de los dineros ilícitos, en los que participaron abogados, banqueros, empresarios y políticos. Panamá fue parte de ese engranaje, a través de transacciones vinculadas a la llamada “Caja 2” de la empresa.


Ante un juez que validó las colaboraciones se desarrolló lo siguiente: "Durante la primera audiencia de homologación bajo el proceso especial de colaboración eficaz, la exfiscal Anticorrupción del Ministerio Público, Zuleyka Moore hizo referencia del Acuerdo de Indulgencia que suscribió el Ministerio Público Federal de Brasil con la empresa Odebrecht el 1 de diciembre de 2016, a través del cual se estableció que dicha empresa en su condición de controladora de las empresas pertenecientes al grupo económico, se responsabilizó por todos los actos ilícitos de empleados, administradores, dirigentes o terceros contratados.

Estableció que este acuerdo de colaboración eficaz tiene como suscribiente la persona natural y jurídica, esta última representada por Constructora Norberto Odebrecht de Panamá S.A., y Construtora Norberto Odebrecht S.A.

Indica que estas resoluciones de indagatoria se motivaron en la existencia de cuentas bancarias registradas en Panamá, que sirvieron para participar del esquema de corrupción vinculado al pago para beneficiar a empresas privadas que serían contratadas para grandes proyectos. De este modo el Grupo Odebrecht por medio de la llamada División de Operaciones Estructuradas realizó pagos a funcionarios públicos panameños y extranjeros.

Para ello, se utilizaron sociedades de distintas jurisdicciones registrando cuentas bancarias en las que se depositaron y transfirieron dineros, previendo razonadamente que procedían de actividades relacionadas al soborno, lo que llevó consigo el pago, al servidor público, para obtener ventajas o beneficios.

El Colaborador N°1 se comprometió a rendir declaración indagatoria, en tanto la empresa adherente a este acuerdo se comprometiera a entregar toda la información, documentación y datos contables que mantuvieran en su poder. Por su parte, el Colaborador No. 1 debía suministrar información que llevara a la identificación de las personas vinculadas con el delito."


Sin embargo, en aquel momento se acordó entre la Fiscalía Anticorrupción panameña y la justicia brasileña que esos delatores no podrían ser interrogados nuevamente por la justicia de Panamá. Una limitación legal que el periodismo debe explicar con claridad para evitar confusión o falsas expectativas en la ciudadanía.


Hoy, las investigaciones realizadas en otros países serán utilizadas como pruebas por la Fiscalía Anticorrupción, con hechos ocurridos en Estados Unidos, por ejemplo - más de 10 mil fojas-. Ante este escenario, el rol del periodismo es crucial.


 Informar con rigor, contextualizar los acuerdos de pena, explicar cómo empresarios conservaron su libertad a cambio de revelar el esquema de sobornos y mantener viva la memoria de un caso que no puede quedar en el olvido. No dejemos a un lado el derecho a la defensa de los 24 imputados.


El desafío es claro: narrar la verdad con responsabilidad, sin estridencias, pero sin concesiones. Porque en casos como Odebrecht, el periodismo no solo informa: vigila, pregunta y exige rendición de cuentas.


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